Tal vez el verbo “agobiar” no sea el más indicado. Quiero hablar de cómo nuestro trabajo puede convertirse en un sinvivir muy gordo y puede influirnos muy negativamente en todas las áreas de la vida.

Todos hemos oido hablar del estrés laboral. El estrés se produce cuando pasamos demasiado tiempo expuestos a una situación que nos supera. En un principio lo llevamos más o menos bien, pero poco a poco vamos agotándonos y acabamos muy mal. Ojo, porque no me refiero a ese agobio que todos tenemos de vez en cuando ante alguna situación puntual. Eso es normal y podemos manejarlo bien. El estrés se produce cuando esa situación se mantiene mucho tiempo, sin darnos tiempo a descansar o a relajarnos. El estrés puede deberse a muchos factores:

  • malas condiciones laborales (horarios larguísimos, poca organización, no saber muy bien cuál es nuestra función, incumplimiento de leyes y convenios, etc.)
  • malas relaciones laborales: mal ambiente, jefes terribles, acoso…
  • inseguridad: sentirse inseguro en el trabajo es una experiencia muy desagradable
  • expectativas: cuando nuestro trabajo no se corresponde con lo que esperábamos que fuese solemos sentirnos bastante mal
  • incapacidad de desconectar: muchas personas se llevan el trabajo a casa, no tienen tiempo a dedicarse a otras cosas, se pasan el día agobiados y corriendo de un lado a otro…

Las consecuencias del estrés, mantenido en el tiempo, pueden ser devastadoras:

  • reduce la esperanza de vida (se dice que hasta 8 años) porque crea o favorece diversas enfermedades y dolencias. El que sufre estrés es más vulnerable a casi todo
  • nos crea una gran ansiedad que nos invade durante todo el día, incluso en casa. Esa sensación de opresión en el pecho, dificultad para respirar, nervios, insomnio, dolores musculares… son síntomas relacionados con la ansiedad
  • nos hace irritables, distraidos e incapaces de enfrentarnos incluso a los retos más sencillos del día a día
  • perjudica mucho a nuestra relaciones sociales
  • nos hace lo peor que puede hacernos un trabajo: que seamos infelices.
Estrés trabajo

Viñeta de Eneko

¿Qué hacer con todo esto? Ante todo quiero aclarar dos cosas que me parecen fundamentales.

La primera es que muchas de las cosas de las que hemos hablado (ver los factores del estrés laboral) no se resuelven en un psicólogo, sino en un abogado o un sindicato. Un psicólogo no va a hacer que te paguen las horas extras o que te parezca maravilloso que tu jefe te acose. La inspección de trabajo o un juez, tal vez sí. Si consientes que en tu trabajo incumplan las muchas leyes que deben cumplir, entonces lo lógico es que el principal perjudicado seas tú, a todos los niveles. Por eso lo primero que recomendaría es informarse sobre las posibilidades que tenemos a nivel legal. Exigir que las condiciones sean las que marca la ley es nuestro derecho, no es un favor que nos hace la empresa.

La segunda es que tu trabajo es opcional. Ya, ya sé que hay que trabajar para vivir, eso en pincipio no va a cambiar. Pero no necesitas dedicarte a ese trabajo en particular, hay otros. A lo mejor quieres dedicarte a lo mismo pero en otra empresa, o quieres dedicarte a ese trabajo que siempre quisiste hacer pero no te atreviste, o quieres hacer como Kevin Spacey en American Beauty y renunciar a la responsabilidad para dedicarte a algo más simple y vivir más la vida. Adelante con ello. Es tu decisión.

Aclarado esto, algún consejo para superar el estrés laboral:

  • tener claro que necesitamos poner de nuestra parte para cuidarnos. La paz interior no nos llegará por un milagro o sin hacer nada: debemos trabajar un poco para conseguirla. Esto implica algún cambio en nuestra vida.
  • es fundamental hacer alguna actividad fuera del trabajo que no tenga absolutamente nada que ver con éste. Si puede ser al poco de acabar la jornada, mejor. Esta actividad nos ayudará a poner punto final a la jornada y cambiar al “modo descanso”. Puede ser un deporte, una actividad tranquila como leer, tomar algo con los amigos (vale, no es lo ideal usar unas cañas como relajación), etc.
  • relacionado con lo anterior, nada de llevarse trabajo a casa. Una vez salgamos por la puerta debemos dejar claro que no se puede contar con nosotros. Evidentemente, hay que hacerlo saber en la empresa.
  • tenemos que distinguir lo que podemos cambiar en nuestro trabajo y lo que no. Como he dicho más arriba, habrá cosas que no dependen de nosotros. Intentar cambiarlas es perder el tiempo y frustrarnos. Otras cosas, en especial cómo me comporto, qué hago y qué digo, sí que podemos controlarlas.
  • relajación, relajación y más relajación. Busca alguna técnica de relajación, yoga, mindfulness, meditación… Hay miles de vídeos disponibles. Ve a un psicólogo una o dos veces a que te enseñe una técnica útil. Si la practicas día tras día bajará tu nivel de estrés y podrás relajarte más fácilmente en momentos de más ansiedad.
  • mejora tus habilidades de comunicación. Muchos de los problemas en el trabajo vienen de nuestra relación con compañeros y jefes, y muchas de las soluciones implican hablar con unos y otros. Necesitamos, por tanto, vernos seguros para decir las cosas, pedir lo que queremos, negarnos a hacer más horas, etc. Es un tema tan extenso que no puedo tratarlo aquí, pero si echáis un ojo a mis artículos sobre asertividad y comunicación os hacéis una idea.
  • ¡bebe menos café y consume menos azúcar!

Un psicólogo profesional puede ayudaros a llevar mejor una situación de estrés laboral o a tomar la decisión final de dejar esa actividad y dedicaros a otra cosa.

 

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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