Cada vez que nos enfrentamos a algún cambio (voluntario o no) tendemos a ver todo lo que vamos a perder. Nos centramos en las cosas negativas que eso nos va a acarrear. Y vale, es lógico: si se me ha inundado la casa, es difícil sacar algo bueno de eso. Hay cosas que sientan mal, y ya.
 
Pero, si os fijáis, esto también lo hacemos con decisiones personales que dependen de nosotros: un cambio de casa, dejar a nuestra pareja, romper una relación de amistad, estudiar tal o cual carrera… Ahí sí que es un problema, porque nos quedamos inmovilizados sopesando las cosas que vamos a perder o las cosas “malas” que sufriremos. Ejemplo: si dejo a mi pareja, que no me hace feliz, me sentiré solo y muy mal; por tanto, mejor sigo con ella.
 
Podríamos probar a hacerlo al revés: pensar en las cosas que YO voy a ganar. Si dejo a mi pareja ganaré tranquilidad, si cambio de trabajo tendré más tiempo libre, si estudio ganaré, qué sé yo, amigos y conocimientos.
 
Seamos un poquitín egoístas, en el buen sentido 😉
Resultado de imagen de buen egoismo

Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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