Psicólogo Avilés

Hay muchísimas cosas que podemos sentir en nuestro propio cuerpo. Notamos nuestras ropas sobre la piel. El peso de nuestro cuerpo al descansar sobre el asiento. Sentimos nuestra respiración. Podemos notar el latido de nuestro corazón, el palpitar de las arterias, la sangre circulando en lo más profundo de nuestro oído con un zumbido. Frío, calor, sudor, temblores, músculos que se contraen…

Todas estas cosas pasan desapercibidas a no ser que nos fijemos en ellas. Sería agotador estar percibiendo todos esos estímulos a cada momento. Pero, ¿qué ocurre si nos fijamos en una de estas sensaciones y mantenemos nuestra atención en ella, continuamente? Lo que ocurrirá es que probablemente esta sensación se convierta en algo desagradable o inquietante.

Esto es lo que pasa con ciertos problemas de ansiedad: nos centramos tanto en el síntoma que lo magnificamos hasta que ocupa todos nuestros pensamientos. Por supuesto, esto hace que el problema se agrave.

Un ejemplo real: Pedro ha sufrido un par de ataques de ansiedad (pánico) en sitios públicos. Durante estos ataques, notó una gran angustia, sudoración, taquicardia, ahogo, mareos, dificultad para respirar y, más tarde, temblores. Lo que más le preocupa es el corazón. Las taquicardias que notó fueron muy desagradables, e inmediatamente pensó que iba a sufrir un infarto. A partir de entonces, está muy pendiente de cualquier posible cambio en su ritmo cardíaco… Cada vez que nota el más mínimo cambio, lo achaca a algún problema de corazón y su ansiedad se dispara, provocando que, efectivamente, su ritmo cardíaco aumente más y se ponga más nervioso. El mero hecho de fijarse en los latidos de su corazón hace que estos se aceleren.

Aunque he hablado de síntomas fisiológicos, esto mismo puede ocurrir con pensamientos y emociones. ¿Qué ocurre si nos centramos continuamente en nuestros pensamientos negativos o en nuestra tristeza? Seguramente no nos ayudará a sentirnos mejor.

Como ya he dicho en otras ocasiones, dejar estar esas sensaciones y emociones, no luchar contra ellas y observarlas con cierta distancia pueden ayudarnos a que disminuyan o desaparezcan. Además, darnos cuenta de que podemos estar exagerando un síntoma puede ayudarnos a dejar de hacerlo.

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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