Hace poco me encontraba respondiendo a preguntas de pacientes en un consultorio online. Allí, junto a otros profesionales, intento despejar las dudas que las personas tienen acerca de los temas que les preocupan (relacionados con la psicología, obviamente). Mientras repasaba las preguntas de los internautas me di cuenta de algo. Muchas preguntas hablaban de síntomas físicos desagradables, muy variados, desde cefaleas hasta temblores. Mucha gente se quejaba de insomnio, olvidos, dolor en el pecho… Lo curioso es que en muchas ocasiones, la respuesta era idéntica: “se trata de ansiedad”.

Parece que la ansiedad adopta muchas formas. Pero ¿qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo que se manifiesta en tres ámbitos: el pensamiento, la actividad fisiológica y la conducta. La forma que adoptan estas manifestaciones es muy variable, dependiendo de la persona. Veamos algunos ejemplos:

Síntomas relacionados con el pensamiento (cognitivos)

  • Preocupación
  • Inseguridad
  • Sentimientos de inferioridad
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones
  • Confusión
  • Desorientación
  • Olvidos
  • Pensamientos equivocados sobre lo que está pasando (“me voy a desmayar”, “no puedo soportarlo”)

Sintomas fisiológicos

  • Cambios en la actividad cardíaca: palpitaciones, taquicardia, tensión alta
  • Calor, sofocos, sudoración
  • Tensión muscular, rigidez
  • Dificultad para respirar, ahogos, dolor o presión en el pecho, respiración rápida
  • Mareos, vómitos
  • Boca seca
  • Trastornos sexuales (dificultad para la erección, eyaculación precoz…)

Síntomas conductuales

  • Son los más amplios y variados, dependiendo de cada persona
  • Casi siempre se intenta hacer algo para reducir el nivel de ansiedad: luchar contra los pensamientos ansiógenos, evitar o huir de las situaciones desagradables, etc.
  • La evitación y la huida disminuyen el malestar a corto plazo y de forma momentánea, pero a largo plazo mantienen y agravan el problema
  • Fumar, beber, consumo de drogas
  • Automedicación o consumo excesivo de pastillas
  • Tartamudear, hablar rápido, voz entrecortada
  • Hiperactividad o paralización
  • Tics nerviosos
  • Explosiones emocionales (ira, alegría, tristeza descontrolada)

Como podemos ver, hay muchísimos síntomas diferentes y cambian con cada persona. Algunas personas tienen muchos síntomas de uno de los tipos, pero muy pocos de otro: por ejemplo, muchos síntomas cognitivos relacionados con lo que piensan y muy pocos síntomas fisiológicos. Si te identificas con los síntomas anteriores y reconoces muchos de ellos en ti, probablemente estés pasando por una etapa de ansiedad.

Ansiedad Avilés

Pero ¿por qué tenemos ansiedad?

Hay que tener en cuenta una cosa muy importante: la ansiedad no es, en sí misma, algo negativo. La ansiedad es una respuesta del organismo ante una situación percibida como peligrosa o amenazante. Imaginemos que de pronto aparece un león feroz ante nosotros, rugiendo y dando zarpazos al aire. ¡Cualquier persona sentiría ansiedad en una situación así! Pero ¿y si el león no es de carne y hueso, sino un león imaginario hecho de cosas que tememos? Tal vez hayamos aprendido de pequeños que cierta situación es muy peligrosa y hay que evitarla, aunque no lo sea. Tal vez tengamos malas experiencias. Tal vez hayamos sufrido un ataque de pánico y nos dé miedo volver al sitio donde ocurrió. Todos tenemos dentro un león que nos causa ansiedad: hablar en público, el trabajo, el miedo a la enfermedad, el miedo a que nuestros hijos se hagan daño, las relaciones interpersonales, la pareja… ¿Cuál es tu león? Es importante saberlo.

La ansiedad, por tanto, es una respuesta normal del organismo que aparece en una situación que no entraña un peligro físico real. Un poco de ansiedad es buena, ya que nos ayuda a reaccionar mejor ante situaciones exigentes (por ejemplo, un exámen), pero demasiada ansiedad nos impide pensar y nos descoloca por completo. Es importante analizar qué situaciones nos causan ansiedad y diseñar un plan para enfrentarnos a ellas. Si la ansiedad te supera, controla tu vida, te impide hacer lo que quieres, te causan gran malestar, podrías plantearte buscar ayuda de un profesional de la psicología. Los psicólogos, especialmente los que usamos una orientación cognitivo-conductual, solemos tratar en consulta este tipo de problemas con bastante éxito.

Algunos trastornos relacionados con la ansiedad son: la ansiedad generalizada (TAG), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el ataque de pánico, la agorafobia…

Si la ansiedad te preocupa, no dudes en hablar con un profesional. No tienes nada que perder y sí mucho que ganar.

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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