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Quiero compartir con los lectores algo que considero importante. A diario veo parejas de todas las edades con problemas muy graves y aparentemente insalvables. Ocurre que, en cuanto empezamos a introducir pequeños cambios en su manera de actuar, suelen mejorar problemas que llevaban años atormentándolos. Las propias parejas se sorprenden. ¿Qué está ocurriendo? Fácil: hacemos mal muchas pequeñas cosas que se van sumando hasta asfixiar la conviviencia. Cuando nos damos cuenta de aquello que llevamos años haciendo mal, lo cambiamos, y entonces la relación cambia.

Algunas pautas básicas para mejorar nuestra convivencia en pareja:

Evita “adivinar” lo que piensa o quiere el otro. Si lo haces, le estás negando la posibilidad de expresar lo que quiere. Además, nadie puede meterse en la cabeza de otra persona, por muchos años de relación que lleven. En su lugar, ¡simplemente pregunta!

Dile a tu pareja lo que te gusta, no lo que te disgusta de ella. Reforzando las cosas buenas, tal vez logremos que ocurran más a menudo.

Critica menos, y critica para llegar a un acuerdo, no para hacer daño. Antes de ponerte a criticar, piensa para qué va a servir esa crítica. ¿Están los platos sin fregar? Háblalo, pero para conseguir un acuerdo entre ambos y repartiros las tareas domésticas, no para hacerle ver lo vago e irresponsable que es.

Pide las cosas. Nadie puede entrar en tu mente. No esperes a qué él/ella sepa por arte de magia lo que quieres. ¡No puede!

Cierra el pasado. Evita recordar una y otra vez aquello tan malo que hizo tu pareja en 1998. Tomad medidas para que no se repita, pero seguid con vuestra vida.

Al hablar de lo que no te gusta de tu pareja, no la critiques a ella: céntrate en lo que te ha molestado. Si te molesta que no baje la basura, te molesta que no baje la basura: no te molesta su irresponsabilidad, su vagancia o sus motivaciones.

No gritar, chillar, levantar la voz o alterarse. Si os alteráis demasiado, vale más dejar la charla para otro momento. Aquí no gana el que grita más.

 Agresividad cero. Ni insultos, ni amenazas, ni golpes, ¡faltaría más!

Di las cosas una vez, con calma y tratando de buscar siempre soluciones. Si has dicho algo cien veces, noventa y nueve de ellas sobran; tu pareja no es sorda ni tonta y no necesita repeticiones constantes. Por otra parte, si has tenido que repetir algo mil veces, parece que no sirve de nada repetirlo, ¿verdad?

Evita recurrir a personas del entorno para resolver vuestros problemas. Está bien contar con alguien de confianza de vez en cuando, pero si empezamos a involucrar a terceras personas en nuestros asuntos de pareja, luego será muy difícil sacar a esas personas del problema (familia, amigos, etc.).

¿Se os ocurre alguna pauta más? ¿Qué cosas os han funcionado a vosotros?

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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