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Se acerca San Valentín, y se repiten muchos estereotipos y falsas creencias sobre el amor. San Valentín mismo se ha convertido en una fecha en la que hay que demostrar lo mucho que quieres a una persona gastando dinero, mucho dinero… aunque el resto del año no te dignes a hacer ningún esfuerzo.

Me sorprende que, bien entrado el siglo XXI, las falsas ideas sobre el amor y las parejas gocen de muy buena salud. A diario veo (en consulta y en redes sociales) personas que sufren por culpa de un amor mal entendido. Veo creencias muy equivocadas sobre las relaciones de pareja que están haciendo mucho daño.

Repasemos algunas de estas creencias.

“Los celos son amor”. Error. Los celos son un sentimiento desagradable que muy poco tiene que ver con el amor, y que puede convertirse en un problema muy grave para ambos. Todos sentimos celos de vez en cuando. Por desgracia, a veces los celos nos superan y se adueñan de nuestro pensamiento, convirtiendo la relación en un infierno. Cuando los celos aparecen, no hay que preocuparse en exceso. Pero si surgen una y otra vez, tal vez haya que buscar ayuda.

“Si me quiere, ha de hacer esto por mí”. Falso. Una pareja son dos personas que han decidido compartir parte de su vida. Cada uno de los miembros de la pareja sigue teniendo su independencia y puede tomar sus decisiones. En ocasiones no estaremos de acuerdo con las decisiones de nuestra pareja. En estos casos, el diálogo y la comunicación son nuestros mejores aliados.

“Tiene que saberlo sin que yo se lo tenga que decir”. Nada más falso. Muchas personas creen que su pareja debe anticiparse a sus deseos sin necesidad de que ellas los manifiesten. Estas personas nunca conseguirán que su pareja haga lo que desean, a no ser que su pareja sea un adivino muy bueno. En mi experiencia, no existen los adivinos. Decir lo que deseamos de forma clara y amable puede conseguir muchísimo más que docenas de indirectas y miradas con doble sentido. ¡Ojo!, nuestra pareja es muy libre de no comportarse como nosotros deseamos.

“Tiene que elegir entre su familia/amigos/etc. y yo”. Pocas cosas han causado más conflictos en la historia de las parejas que las relaciones con las respectivas familias. No se trata de elegir entre una cosa y la otra. Si tu familia o tu pareja o tus amigos te “obligan” a elegir, tienes un problema. De nuevo, la comunicación y decir las cosas claras puede ayudarnos a no llegar a esos extremos.

“Yo debo ser el centro de su universo”. ¿Y si la relación se acaba? ¿Qué hará entonces ese pobre hombre o mujer sin ti? Repito: las parejas están juntas porque quieren. Si una relación te absorbe tanto que te impide ver nada más allá, tienes un problema. Deberíamos aceptar que nuestra pareja tiene su propia vida, sentimientos, deseos y proyectos. Ser el centro de la vida de alguien es agotador para ambos.

“Mi vida sin mi pareja no tiene sentido”. ¿Y si la relación se acaba? ¿Qué harás entonces sin esa persona? Una relación de pareja debería servir para hacer nuestra vida mejor, no para anular nuestra existencia. Tu vida tenía sentido antes de conocer a tu pareja, lo tiene ahora, y lo seguirá teniendo si esa persona se va.

“Mi pareja solo puede tener ojos para mí”. Falso. La parte de nuestro cerebro que se siente atraida físicamente por otras personas, igual que la del hambre, la sed o el sueño, no está del todo controlada por nosotros. Forma parte de nuestro cerebro primitivo, que nos hace sentirnos atraidos por posibles parejas sexuales. No hay nada malo en ello. Los animales hacen lo mismo porque su cerebro les empuja a reproducirse y tener descendencia. Ellos no pueden decidir no hacerlo, pero nosotros sí. No podemos controlar que nos resulten atractivos otros chicos o chicas, pero sí podemos decidir ser fieles a nuestra pareja.

“Es normal que mi pareja me controle, eso es que me quiere”. Por desgracia, este error es muy común. No se debe confundir amor con control, ni pareja con posesión. Una pareja es la unión voluntaria de dos personas, no la pertenencia de una a la otra. Tu coche es tuyo, pero tu pareja no. Cuando perdemos de vista esto, empiezan a aparecer conductas para controlar a nuestra pareja, como controlar el móvil, fisgar en redes sociales, interrogarla, seguirla, comprobar una y otra vez si miente, decidir su forma de vestir o con quién habla… Cuando aparecen estos síntomas, hay que ponerse alerta. El control no tiene nada que ver con el amor, y sí mucho con el maltrato, la humillación y el sufrimiento.

“Puedo y debo cambiar a mi pareja”. Un error muy frecuente. Nadie puede cambiar a otra persona sin que ella quiera; ni siquiera los psicólogos podemos cambiar mágicamente a las personas que vienen a nuestra consulta. Si nuestra pareja quiere cambiar algo de ella misma, lo hará; si no quiere, da igual lo que insistamos, solo conseguiremos generar frustración. Es muy frecuente (sobre todo entre mujeres) elegir a una pareja poco apropiada con la esperanza de “cambiarla más tarde”. No lo hagáis. Si de primeras no os convence, no compréis.

“Nuestra relación ha de ser perfecta en todo momento, o será un fracaso”. ¿Quién puede decir que ha tenido una relación perfecta con alguien, sin ningún momento malo en absoluto? Nadie. Las parejas, como todas las relaciones, pasan por altibajos que tenemos que aceptar.  Y si tenemos que pasar dos o tres días sin hablarnos para no acabar gritándonos, pues tampoco es un drama.

“Divorciarse es un fracaso”. Se nos ha educado en la creencia de que divorciarse es un fracaso que hay que evitar a toda costa. Afortunadamente, esta idea está cambiando muy rápido. El fracaso es continuar año tras año con una persona por la que no sentimos amor, ni cariño, ni respeto. El matrimonio es un invento de los humanos que los humanos pueden disolver: empeñarse en mantenerlo cuando ya no hay sentimiento es una condena innecesaria.

Y por último, mi favorita:

“El amor todo lo puede”. No, lo siento. El amor es un sentimiento (para algunos, un ideal, un concepto). Los sentimientos aparecen y desaparecen. Por lo tanto, el amor tiene altibajos y puede acabar desapareciendo. Como hemos visto en este artículo, hay miles de cosas que pueden influir en una relación de pareja, y casi todas ellas dependen de nuestras decisiones. Lo importante para mantener una relación sana y duradera no es un concepto abstracto llamado “amor”, sino lo que hacemos nosotros mismos por mantenerla viva.

¿Se os ocurren más falsas creencias sobre el amor?

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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