El tiempo es un bien escaso. A decir verdad, es la más valiosa de nuestras propiedades: podemos conseguir más cosas, más dinero o más amigos, pero jamás podremos conseguir más tiempo del que tenemos. El día tiene 24 horas, no más.

Cuando llegan las esperadas vacaciones, ocurre algo curioso: cuanto más tiempo libre tenemos, menos podemos disfrutar de él. Nos metemos en compromisos, visitas, citas, comidas, cenas y reuniones, y al terminar el día nos damos cuenta de que nuestras horas de ocio se han esfumado en actividades sin interés.

Hay un remedio para esto: ¡protege tu tiempo!

Muchas personas querrán “robar” tu tiempo:

  • Jefes
  • Amigos
  • Familiares
  • Conocidos
  • Compañeros de trabajo
  • Vendedores, comerciales, llamadas poco oportunas…

Las formas que estas personas tienen de “robar” nuestro tiempo son muchísimas:

  • Cenas, comidas, meriendas, etc.
  • Compromisos familiares (en vacaciones aparecen familiares a los que vemos poco o nada)
  • Fiestas
  • Llamadas inoportunas de jefes, clientes, etc.
  • Celebraciones de todo tipo
  • Favores
  • Grupos de Whatsapp (u otras redes sociales) que requieren atención constante

Por supuesto no pretendo decir que todo lo anterior sea algo malo y haya que evitarlo. Pero si las personas y compromisos anteriores solo sirven para robarnos tiempo y empobrecer nuestro ocio, hay que hacer algo al respecto. Afortunadamente, la solución está en nosotros mismos. Somos nosotros los que tenemos el poder para defender nuestro tiempo libre. ¿Cómo hacerlo? Hay algunas estrategias que podemos usar:

  • Aprender a decir que no. Esto es fundamental, importantísimo. Las personas están en su derecho de pedirnos cosas, y nosotros estamos en nuestro derecho de decirles que no. No tengamos miedo al “qué pensarán”. Es muy importante saber negarnos a hacer cosas que realmente no queremos hacer. No es necesario dar rodeos ni explicaciones, basta con un simple “no quiero”.
  • Establecer prioridades. Deberíamos decidir qué cosas son realmente importantes para nosotros y cuáles no. Por ejemplo, si el deporte es para nosotros una prioridad, deberíamos embarcarnos en otros planes únicamente cuando hayamos hecho nuestros ejercicios diarios y no aceptar planes que nos impidan hacer deporte. Lo mismo ocurre con otras cosas como estar con nuestra familia, ir a un museo, o simplemente tumbarse a descansar. Establecer prioridades nos ayudará a decidir qué queremos hacer y qué no.
  • Ser conscientes de nuestro derecho a la intimidad. Muchas personas no saben que tienen derecho a estar solas y a hacer las cosas a su modo. Por supuesto, estas personas tienen grandes problemas para que las dejen en paz. Toda persona tiene derecho a disfrutar de su tiempo como mejor le parezca.
  • Disfrutar de la soledad. De vez en cuando estaremos solos. Que no nos asuste la soledad. No es necesaria evitarla a toda costa participando en cientos de actividades. Leer un buen libro, sentarse a ver una película que nos guste o simplemente reflexionar sobre lo que hemos conseguido en el último mes son formas de pasar un rato con nosotros mismos sin agobiarnos.
  • Controlar las redes sociales, y que ellas no nos controlen. Apaga el móvil. Silencia el whatsapp. No respondas a ciertas llamadas. Comprueba facebook solo una vez al día. Verás que no pasa nada.

Espero que estos breves consejos os ayuden a defender vuestro tiempo y a disfrutar realmente sin agobios y sin compromisos absurdos.

Tu psicólogo en Avilés

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Acerca de Maxi

Psicólogo General Sanitario. Consulta privada.

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